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martes, 14 de febrero de 2012

[SeIdea] Deliver Me [14 Candy Hearts]


Colección: 14 Candy Hearts
Anime: Mawaru-PenguinDrum
Pareja: Kanba x Shouma

Deliver Me
[Sarah Brightman & Enya]

Pingüino 1, patea a pingüino 2. El pingüino 3 los observa sin pestañar si quiera, con el tejido entre sus patitas y las agujas clavadas en la madeja de estambre. En silencio, se pregunta si algún día se darán cuenta de lo que sienten el uno por el otro, o si ya lo han hecho pero son demasiado idiotas como para saber que ese no es el modo correcto de decirse cuanto se aman. Aunque bueno… igual y al pingüino 1 le encanta que lo rellenen de insecticida, y al 2, que lo manden a volar, literalmente. Cuestión de gustos.

Y mientras los pingüinos desatan su mini-guerra, en la cocina, Shouma corta col, zanahorias y prepara la mezcla para el tempura, con la arrocera a mitad de camino con el gohan. La cocina huele a ya casi es la hora de comer, lo que hace que las tripas de Kanba, rujan.

Himari finge que no ha escuchado nada, y tose para disimular su risa. Mala idea. Al instante el cuchillo se detiene, y dos preocupados hermanos se ponen a su disposición haciendo un interrogatorio digno del mejor hospital: ¿Tienes fiebre? ¿Dónde te duele? ¡Son las 4 de la tarde! ¿Tomaste tu medicamento? ¿Llamamos una ambulancia?, etc. Incluso sus curiosas mascotas, regalo de un tío por parte de su difunta madre, dejan sus actividades y se dirigen a donde está, mirándola fijamente. Pingüino 2 reacciona, y saca una manzana, dejándola en su regazo. Ella intenta tranquilizarlos, asegurándoles que no ha sido nada, solo un mal paso de saliva.

Poco a poco, el ambiente en casa vuelve a la normalidad, y las tripas le ruguen por segunda vez a Kanba, con el olor del tempura conociéndose, penetrando en su hambre. Himari se gira hacía su hermano, que tiene el rostro recargado en la mesa, y sigue su mirada. No hay duda. Lo que ve el pelirrojo, embobado, no son las partículas de polvo ni el perfecto trozo de zanahoria saliendo del aceite, ya listo, a espera de que le clave el diente. Su mirada, sigue allá a donde vaya, sin disimularlo, a Shouma. Captura cada movimiento de sus pies, de su cintura pequeña remarcada por los lazos del delantal anudados en su espalda, de sus manos y sus dedos sirviendo los tazones de arroz, y dando vuelta a las sardinas con los palillos.

La chica sonríe, inocente y culpable.