Puede que sea una loca amante del amor, que no puede vivir sin su dosis diaria de cursilería, mas que nada (99%) yaoi, y sin embargo, en mi humilde biblioteca, es difícil encontrar novelas románticas, de esas que exudan miel o al menos dos o tres gramos de terrones de azúcar pura, sin tener de por medio un kilo de magia, o una tonelada de intrigas varias. De ahí, que quienes conozcan mis hábitos de lectura, se hayan sorprendido estas dos semanas cuando entre mis hermosas garritas, encontraron a David Nicholls, con su propuesta:
Siempre el mismo día
Este libro, ha sido para mí un reto personal, tras darme la vuelta por la librería y no encontrar nada de mi agrado, y ver que “La Invencion de Hugo Cabret” de Brian Selznick, estaba fuera de mi alcance tras pagar un bonche de copias saqueadoras y otras cositas, para universidad.
Lo he visto recargado en la pila de recomendaciones, con su cintillo de “Próximamente en cines” y la sarta de criticas favorables, desde Kate Mosse (autora de “El Laberinto”) hasta The Times. No sé los demás, pero este pingüinito literato, no gusta de confiar del todo en los críticos y sus flores al aire, y como encima la novela romántica no es mucho lo mio, normalmente hubiera dejado pasar sin pena ni gloria este titulo, pero no lo hice, (“Vamos, SeI, que puede que este buena. Dale una oportunidad”) y me alegro profundamente de eso.

La historia, gira entorno a Dexter y Emma, ambos en los 20, ambos en su noche de graduación, ambos en la misma cama. Ella, con un titulo cum laude, y él, con un “bien”. Ella, una férrea activista que pugna por el desarme nuclear, amante de la literatura; él, un chico de fiestas y ligues ocasionales, que prefiere la mixólogia. Tras esa noche en la pequeña habitación con olor a universidad de Emma, con la vida por delante esperándolos, sueños y temores se cuajan en dos mundos diferentes que se han encontrado por casualidad, en el ardid de las copas, definido como “lio de una noche”. ¿Qué será de su vida ahora? ¿Volverán a verse? ¿Qué sueños y que pesadillas encontraran este año, y el año viene, y el que le sigue, siempre el mismo día, el 15 de Julio de 1988, 1989, 1990, 1991, 1992, etc.?
Sin grandes florituras, fluida, real y divertida, con altos y bajos, con los giros inesperados con los que uno se encuentra una buena mañana y tiene ganas de gritar de alegría, rabia o terror, y personajes quizás demasiado humanos, este libro se ha ganado mi corazón.
Al terminar de leer día por día / año por año, queda la sensación de quien escucha atenta y calmadamente la historia de un buen amigo, y le palmea la espalda para animarlo, felicitarlo, regañarlo o acompañarlo. Y en el último día… ese 15 de Julio de 2007, al menos a mi, me recordó que por muchas penas o alegrías, siempre hay uno o dos días que marcan nuestra vida al son de: “aquí empieza la segunda parte”.
Ahora, me queda esperar a ver la película, dirigida por Lone Scherfig, y protagonizada por Anne Hathaway (Emma Morley) y Jim Sturgess (Dexter Mayhew).
Hace mucho que no hacía una recomendación, y se siente bien recomenzar con un buen titulo como este, light, y digno de apoyar una de sus críticas mas acertadas, en mi muy personal punto de vista:
“Destinado a convertirse en un clásico moderno.” -Mirror
Empezando a leer Memnoch, el diablo (Anne Rice), o Robin Hobb (Orson Scott Card).