
Luego de mucho tiempo teniendo a mi pobre blog en stop, vuelvo, tras una serie de eventos desafortunados (no la serie de libros) e inesperados.
¿Qué fueron esa serie de eventos?
Bueno, aunque no fue desafortunado, he terminado la
universidad, y entre tramites y la tesis (que aun no termino), se me va la
cabeza bastante. Y en los eventos desafortunados, pues, recién salí de la
universidad, falleció mi abuela… y aun mes mi tía… y hace unos días, mi tío… y
pues tenemos otras dos personas delicadas en casa. Así que en cuatro meses la
puerta de su casa, luce tres moños negros, y créanme que eso roba la inspiración,
el sueño y las fuerzas. Si la muerte de un solo ser querido te oscurece la
vida, la muerte de tres (en tan poco tiempo), y con la casa hecha un sitio frecuentado por médicos,
ambulancias y funeraria, es… insoportable. Hasta cierto punto, le agarras el
ritmo, pero es un ritmo monótono, cabizbajo y sin sentido, en el que las
preguntas no tienen cabida, y las respuestas salen sobrando.
Pero bueno… heme aquí de nuevo, intentando continuar, ya
trabajando. Sosteniéndome solo por el afán de vivir, y por el amor.
En los días siguientes, espero estar reacomodando todo el
desorden que tengo por aquí, y pues ir subiendo cosillas, además de preparar
nuevos gráficos, que ya hacen falta y son necesarios para entrar en calor y en
materia.
A quienes me han dejado sus mensajes a lo largo de estos
meses de ausencia: gracias.
A quienes me han seguido todo este tiempo: gracias.
A quienes van a llegar: gracias.
A quienes me han seguido todo este tiempo: gracias.
A quienes van a llegar: gracias.
En especial, quiero agradecerle a una persona, que ha estado
conmigo en estos momentos tan críticos, en esta época tan dolorosa de mi vida,
como un apoyo incondicional y cálido, convirtiéndose en un refugio. Gracias a
la mujer que amo con todo mi corazón, gracias a la dueña de cada latido y
suspiro de esta simple mortal. Gracias a mi diosa: Reikon.
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Tu eres la lluvia que acompaña a la tormenta y la dulcifica. |